Momentos de aquella tarde inolvidable en el Coliseo Cubierto.A lo largo de 27 años de periodismo y amistad, conocí a muchos Joes, como si dentro de un sólo hombre conviviera y revoloteara un enjambre de espíritus, unos angelicales, otros demoníacos. Al primero de ellos lo conocí en 1984, en el llamado castillo de Boyé, barrio Abajo de Barranquilla. El músico acababa de pasar por uno de esos momentos que sólo eran posibles en su vida, un instante en que parecía haber bajado a los infiernos y de u | |||||||||||||||||||
| |||||||||||||||||||
domingo, 7 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




